Publicado por: Rubén Nevado
En 27 noviembre 2011
España es un país privilegiado en cuanto a su altitud y su clima. Si bien su amplio territorio, plagado de un variado relieve, da lugar a diferentes situaciones climatológicas, su posición latitudinal y su estratégica situación entre el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico conforma un clima suave y que propicia una fácil aclimatación. Sin embargo, el ser humano ha demostrado ser el animal que con mayor eficacia puede adaptarse a situaciones extremas, a continuación, viajaremos a un punto extremo del planeta, el lugar más alto habitado, La Rinconada, en Perú.

Vista de La Rinconada
En los confines de la geografía peruana, muy cerca de la frontera con Bolivia, escondida entre las nieves de los Andes, se encuentra la población minera de La Rinconada, el asentamiento humano permanente a más altitud del planeta, por encima quedan los monasterios tibetanos del Himalaya. Actualmente tiene más de treinta mil habitantes, la mayoría de ellos descendientes de los campesinos de la meseta peruana, que viajaron a este lugar extremo con la intención de enriquecerse con las minas de oro situadas a más de 5.400 metros. El oxígeno allí se enrarece, a más de 5000 metros la presión atmosférica se reduce a la mitad y el paso del oxígeno de los alveolos a los capilares es menor, la sangre se vuelve más espesa y son frecuentes las nauseas, los vómitos y el insomnio, algunos síntomas de lo que frecuentemente se conoce como el mal de altura. Las temperaturas máximas no superan los 10 grados y por las noches el termómetro baja a menos de 25ºC bajo cero.
Las cientos de casas que cercan el glaciar de La Rinconada no tienen agua corriente, ni calefacción, la única vía de comunicación es una angosta carretera que recorre las montañas andinas, el resto, caminos de nieve y un enorme glaciar. Al otro lado está el lago, cuya agua fue algún día una bendición para sus habitantes, pero ahora se encuentra contaminada por el mercurio, el antimonio y otros productos químicos que precisa el oro para su extracción.

Mineros trabajando
El metal precioso que motivó la peregrinación a La Rinconada se encuentra disperso por las angostas cuevas que bordean la zona, en filones dispersos que dificultan su extracción, haciendo posible únicamente el trabajo artesanal de cientos de mineros e imposibilitando el buen rendimiento de los trabajadores. Además, el preciado metal es propiedad del Estado peruano y éste lo cede a una serie de empresas privadas que a su vez autorizan la extracción de uno o varios pozos a los mineros de la zona. A los trabajadores sólo les queda esperar para que el yacimiento que les otorgan posea el suficiente oro para pagar el precio que la empresa les impone por la extracción, dado que de no conseguirlo, deberán hacer frente a la deuda con una ración de su propia comida.
Imágenes: Wikipedia y Bestourism.com
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