Publicado por: Unknown
En 05 diciembre 2011
Las “Spy Files” de Wikileaks demuestran que empresas
occidentales de seguridad venden sofisticados sistemas de espionaje a regímenes
dictatoriales.
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| Julian Assange, principal activista de Wikileaks |
Que la francesa Amesys vendió a Gadafi recursos de
vigilancia informática para controlar correo electrónico, o que Area S.P.A
(Italia) está instalando en Siria un sistema de vigilancia de la red que permitirá
interceptar correos electrónicos, tanto a nivel nacional como internacional, son
algunos de los datos que arroja éste nuevo informe de Wikileaks lanzado el pasado jueves. Empresas de
seguridad y espionaje de más de 25 países están involucradas en estos documentos,
que han carecido de importancia para los principales medios españoles.
Mientras medios como Washington Post (USA), L’Espresso (Italia)
o Huffington post (Reino Unido), han colaborado en la divulgación de este
informe, los grandes medios españoles han obviado, al menos por el momento,
esta nueva filtración de Wikileaks. Unos informes que plantean una nueva
disyuntiva respecto a las sanciones a Siria (de momento solo peticiones de cese
de la violencia). Ya que como se cuestionan algunos eurodiputados ¿Hasta qué punto
pueden intervenir los estados en países donde sus propias empresas facilitan
los elementos de censura?
En esa línea planteaba una pregunta con solicitud derespuesta escrita la eurodiputada MarietjeSchaake el 17 de noviembre en el parlamento europeo. La representante
del grupo ALDE expone diferentes cuestiones acerca de la situación de Area
S.P.A en Siria. El sistema que está instalando esta empresa de seguridad
italiana, llamado Asfador, permitirá al régimen de Al-Assad controlar todos los
intercambios de correo electrónico en Siria, y acceder a través de ello a los
datos personales de los usuarios.
El problema que se plantea
tras el conocimiento de estos informes, de los cuales en España solo se hacen
eco de forma relevante organizaciones como Reporteros sin fronteras (RSF) o agencias como EuropaPress, es que se pone en duda la validez de las peticiones de cese de la
represión en estos países. A espera de respuesta parlamentaria a la carta de
Schaake, la duda se cierne en torno a saber hasta qué punto pueden impedir, o
deberían pode impedir los países que sancionan a este tipo de regímenes, la
participación de sus empresas en violaciones de derechos humanos.
En su rueda de prensa enLondres Assange, cabeza visible de Wikileaks, expone además que estas empresas
de inteligencia estarían vendiendo dispositivos de vigilancia de dispositivos
como BlackBerry o I-Phone en todo el mundo. La publicación de estos nuevos e
impactantes informes de Wikileaks viene después de que la situación económica
de la organización peligrara en octubre cuando fue bloqueada por entidades financiares
como Bank of America o Visa. Actualmente
la publicación de cables se desarrolla gracias a las donaciones.
Documentos y declaraciones
que exponen problemas más allá del apoyo logístico a la censura dictatorial en
Siria o Libia, si no que pretenden demostrar la posibilidad de vigilancia a
gran escala a través del Smartphone. “También se están vendiendo estos
materiales a agencias de inteligencia occidentales” menciona Assange. En
definitiva, una situación peligrosamente silenciada en España, que vuelve a
abrir el debate sobre la privacidad individual y hasta que punto puede violarla
un servicio de inteligencia.
Imagen: 20minutos.es

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