02 diciembre 2011

El silencio de Siria


Publicado por: Unknown
En 02 diciembre 2011

La llamada primavera árabe nace gracias, en parte, al avance de las redes comunicativas, sin embargo, deja un rastro negro entre los comunicadores.

Manifestante enarbola una rosa en una protesta contra la situación Siria
84 periodistas encarcelados, 31 comunicadores de internet agredidos e interpelados y 7 periodistas extranjeros expulsados de el país. Son los números que deja la revuelta en Siria, y que se conocen gracias al informe publicado hoy por reporteros sin fronteras (RSF). Números que reflejan el fuerte control mediático del régimen de Al-Assad, silenciando unas revueltas que desde que comenzaran en marzo dejan un rastro de más de 4000 muertos y 15000 detenidos.

La dificultad de conocer lo acontecido es un patrón común en todas las revueltas. En Libia, donde 5 periodistas fueron asesinados,  ya se vislumbró la dificultad de la prensa extranjera para acceder a la información, dependiendo ésta de las pocas agencias y medios que conseguían mantenerse en el país. Ahora en Siria resulta evidente esta escasez informativa, añadido a que la relevancia que se le está dando al fenómeno en los medios españoles resulta evidentemente menor a la que recibía Libia en circunstancias similares.

Más allá de analizar el por qué de este relativo silencio mediático en España respecto a Siria, la situación interna del país árabe en el aspecto periodístico deja datos brutales. A la encarcelación y agresión de más de 100 comunicadores se suma la tortura, que según el informe de RSF, se ha convertido en el patrón a seguir con este tipo de detenidos en las cárceles sirias.

Niña en protesta contra la situación de Siria en Bruselas
El actual régimen centra además sus esfuerzos en internet, el medio por el que han desembocado las grandes masas de las revueltas árabes. La velocidad de conexión es disminuida los viernes (día en el que se producen las grandes manifestaciones) para evitar el envío de material multimedia al resto del mundo. Además, habla el informe de RSF de un auténtico ciber-ejercito para controlar a los disidentes con el régimen que utilizan la red como vía de expresión.

Un patrón de conducta similar seguido por los regímenes totalitarios contra los que claman las protestas, pero con una respuesta internacional muy diferente. Al mencionado trato diferencial que se le da en los medios al caso sirio respecto a Libia cabe añadir la distinta actuación a nivel mundial. Así como en el país norteafricano la respuesta, más allá de su tardanza y contenido, llegó de la mayor parte de la comunidad internacional, y derivó en la intervención militar de la OTAN, en Siria la situación ha sido muy distinta.

Ante una represión de las protestas y de la información que se inició en marzo es ahora, casi 8 meses después, cuando empiezan a vislumbrarse maniobras internacionales de condena. Tras la liga árabe, quien imponía una serie de sanciones económicas al país, en Europa tan solo por Turquía ha ido más allá de las peticiones de cese de la violencia. El país otomano anunciaba que bloqueará el envío de armas a Siria a través de su territorio, y que suspenderá la relación entre los bancos centrales de ambos países, entre otras medidas económicas de castigo.
  
Una respuesta internacional mucho más pasiva a la que recibió el régimen de Gadaffi en su día, que contrasta con una situación similar en cuanto a la dura represión de los medios de información. Lo cual provoca la llegada distorsionada de los acontecimientos revolucionarios más allá de las fronteras sirias. Silencios internacionales en unas revueltas que siguen unidas a lo largo del mediterráneo, con la vuelta a la inestabilidad política en Egipto y la aparentemente pacífica transición democrática de Túnez.

Imagenes: Gwenaël Piaser

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