28 febrero 2012

Una joya escondida entre los Oscar


Publicado por: Enrique Zafra
En 28 febrero 2012

Todos los críticos, medios y cinéfilos en general están de acuerdo en que The Artist fue la triunfadora de la gala. Pero también hay cosas dignas de ver entre las estatuillas más "pequeñas".



En la noche del domingo se celebró la 84ª edición de la gala de los premios Oscar. Todos los medios de comunicación se hacen eco, como cada año, de los principales ganadores de éstos galardones. Nadie duda que The Artist se convirtió en la gran triunfadora de la noche, con cinco premios en su favor: mejor película, dirección, actor, música y vestuario. Ninguna película muda había obtenido el premio a mejor película desde 1928. Todos los focos recayeron en el film francés, así como en su director y elenco protagonista.

Sin embargo, si uno mira las listas de las obras premiadas por debajo de las principales, ilustradas además éstas con sus correspondientes fotografías, puede ver las que fueron premiadas con aquellas estatuillas consideradas menores. Entre ellas, el del Oscar al mejor cortometraje de animación. The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore obtuvo en la gala el preciado galardón en dicha categoría, y desde entonces sus visitas en Youtube han aumentado en un 41%. 

Dirigido por William Joyce y Brandon Oldenburg, el cortometraje se convierte desde sus primeros segundos en una oda a la lectura y los libros. Sus creadores afirman que se inspira desde en el huracán Katrina hasta en ‘El Mago de Oz’. En la gala, el premio fue otorgado cerca de las cinco de la mañana (hora española), y se impuso a otros como La luna de Enrico Casarosa (y miembro de Pixar), o Wild Life de Amanda Forbis y Wendy Tilby.

The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore relata la curiosa historia del señor Morris Lessmore, aunque en el corto rivaliza en protagonismo con unos actores muy especiales “invitados” para la ocasión: los libros. En 15 minutos, el cortometraje invita al espectador a sentarse cómodamente en su sillón, subir el volumen ante su gran banda sonora, y disfrutar de esta pequeña delicia mientras sonríe y deja volar libremente su imaginación. En cuanto al idioma, el espectador no debe preocuparse. En un homenaje a la palabra escrita, no hay ni una sola palabra hablada.


Imágenes: morrislessmore.com

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