Publicado por: Unknown
En 02 mayo 2012
Las expropiaciones de empresas españolas en Argentina o
Bolivia evidencian la crisis de la imagen de España. ¿Medidas populistas o
malas políticas empresariales?
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| YPF Suponía el 60% del valor de Repsol || Foto: tingley |
“España solo vale para el vino y el flamenco”, comentaba públicamente el número 2 de la OCDE en un seminario organizado por la OTAN.
Unas desafortunadas declaraciones que evidencian la desvalorización de la
imagen de España. Y es que como titulaba la periodista Amanda Mars en un artículo
de El País: “la marca España cotiza a la baja”. Se empieza a borrar la tenue influencia
como potencia económica, avivando esa debacle la pérdida de fuerza de las
empresas españolas en el que hasta ahora era su caldo de cultivo, Iberoamérica.
Si bien se trata de situaciones muy distintas, la
expropiación de YPF en Argentina y la anunciada ayer de Red Eléctrica Española
en Bolivia evidencian una pérdida de poder por parte de las grandes energéticas,
en las que se sustenta gran parte de la inversión empresarial española en el extranjero.
Unas decisiones radicales que representan el auge de medidas populistas por
parte de los gobiernos latinoamericanos, y que se suman a la ya decadente
imagen de España por la crisis económica.
Sin embargo, el gran negocio que empresas como Repsol,
Iberdrola o Telefónica consiguieron décadas atrás en el continente suramericano
no solo peligra por el populismo. La crisis económica, que de momento ha dejado
sin demasiados problemas a los países emergentes de Latinoamérica, provoca que
gobiernos como el de Kirchner o Morales
busquen el refugio preventivo en la nacionalización de uno de sus principales
activos, la energía.
Una cuestión de
culpabilidades
El varapalo para Repsol en Argentina, donde también está amenazada otra gigante como Telefónica, provocó una durísima respuesta diplomática por parte
del gobierno español, que fijó toda la culpabilidad en el gobierno de Cristina
Kirchner. Sin embargo, no todas las miradas se centran en el país suramericano.
Si se busca la comparación con casos similares aparece la expropiación el 2007 por parte de Argelia de yacimientos de Gas a Repsol y Gas
Natural. En aquella ocasión Mariano Rajoy (entonces en la oposición) centró
toda la culpabilidad en el gobierno de Rodríguez Zapatero, argumentando que no
se habían defendido los intereses de las empresas españolas. Además, desde
Argentina se argumenta ahora que Repsol no invertía en el desarrollo del país,
y por eso se tomó la decisión expropiatoria.
En definitiva se plantea si los continuos batacazos
empresariales que sufre España son una cuestión externa, derivada de medidas
únicamente populistas. O si también existe una cierta parte de culpabilidad
interna, de las empresas afectadas y del gobierno, y no se han sabido conducir
de la forma adecuada las inversiones en el extranjero.
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